No se me dan bien las despedidas. Creo que la última vez que nos vimos fue en 2018 después del ArcTanGent. La vida nos llevó después por otros derroteros. De China a Barcelona había una distancia bastante insalvable, pero tampoco a la vuelta se me ocurrió nunca escribir.
No lo diré a nadie, pero quiero que quede escrito que el parón de Astralia en 2018 para mí fue doloroso y que dejó una herida abierta que siempre creí que se curaría de una sola forma. Además, lo tenía clarísimo en mi cabeza:
Albert me escribía un día y me decía: «Sergio, hemos hecho un disco«. Yo flipaba y decía: «ostias, ¿cómo? ¿cuándo«. El disco era de nuevo increíble, me removía por dentro como lo hacen todos los discos del grupo y me emocionaba tanto que me hacía escribir de nuevo. Después llegaría la camiseta: «POST ROCK IS BACK«, que tenía pensada única y exclusivamente para ese momento. Y finalmente conciertos y demás momentos inolvidables…
La música de Astralia fue de las que me salvó del desastre tras la muerte de mi padre (quién por cierto le encantaba el grupo) en 2016. Hay algo en ellos que me conecta con una paz espiritual que, en aquellos momentos, me hizo mucho bien. Siempre recuerdo con cariño el texto que me salió el escuchar «Solstice». Lo puedes leer aquí, en éste blog.
Albert avisó esta mañana que tenía que llamarme y mi cabeza empezó a dar vueltas. Escribí a Núria diciéndole: «Te imaginas que vuelven?«.
El mensaje era otro. Ya no volverán, al menos en esta vida tan rara que nos ha tocado vivir.
Hasta pronto Roger, ojalá tus melodías ensoñadoras y preciosas sigan haciendo feliz a la gente, los que nos quedamos por ahora y los que conozcas allá dónde vayas.
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