Mientras llega el diario de viaje y las fotos «buenas», aquí hay un buen puñado de momentos que pasamos en Japón. Buenos momentos captados con el Iphone.
Mañana a estas horas estaremos en un vuelo que nos llevará a Japón. A Núria, a Jazmín y a mí.
Me reconozco nervioso, además de constipado. Aunque el año pasado hicimos vacaciones con la peque, este es nuestro primer viaje en serio. O segundo, que venir desde República Dominicana a casa no fue moco de pavo.
Viva Belgrado tocan allá 4 conciertos y dado que el sueño de mi vida con Aloud era ir a Japón con una banda, tuve claro que quería ir. Lo de implicar a la familia tampoco resultó difícil, dada la situación laboral de Núria. Creemos, ambos, que es el momento para que Jazmín conozca otra cultura completamente diferente y que su visión del mundo se abra de manera definitiva.
Como siempre, no he mirado ni una guía ni sé muy bien a lo que voy. Me encanta que los países me sorprendan. Albergo ciertas dudas pero al mismo tiempo, imagino momentos allí y sonrío. Mañana el viaje durará casi 12h, y he decidido que escribiré un diario de viaje como los que hacía antaño. Con fotos y eso. Sería el momento definitivo de recuperación de este blog. A ver …
Menudo fin de semana.
El viernes viajamos con Miguel, Mónica, Cris, Nacho y Cris a Madrid. La excusa era el concierto de Two Dead Cats debutando en la capital. Pero creo que había algo más en el ambiente, pues todos teníamos ganas de salir de nuestras rutinas y hacerlo juntos.
Llegamos la noche del viernes y sorprendimos al grupo, en uno de esos momentos bonitos que uno nunca olvida. Después, unas copillas (pocas), unos bailes y a dormir. El sábado nos levantamos pronto y comenzamos un paseo por Madrid para enmarcar. De tanto en cuando, parada y tapita con cerveza/vino. A las 15h estábamos todos del revés, pero con una sensación de felicidad de esas que se notan hasta en los poros de la piel.
Siesta, cena y concierto. Y luego post-concierto, y tratándose del Siroco, uno ya sabe lo que hay. Las caras del día siguiente son el mejor ejemplo de que el viaje había valido la pena.
¿Cuándo repetimos?