Hoy han asesinado a Charlie Kirk. No te voy a engañar, hasta hace unas horas no sabía quién era. Es una suerte no haber tenido que escucharlo en mi vida. Una vez investigado, leído y visto algunos videos, veo que era simplemente una mala persona con poder, como tantos otros que a diario leemos en las noticias y que están llevando al mundo a un lugar del que será difícil volver sanos y salvos.
En una charla en la Universidad de Utah (EEUU), alguien le ha disparado con una precisión absoluta y le ha volado la yugular externa. He leído que había recibido amenazas por ir allí. También que hacía tiempo sospechaba que algo así podía pasarle.
El caso es que paseando por las redes y leyendo a gentes de bien (en Bluesky, por supuesto), he visto que hay una aplastante mayoría que no aprueba la violencia y que incluso, han llegado a decir que sienten pena por la familia que deja este personaje. Y eso me ha hecho preguntarme si yo sentía pena por este asesinato.
Es evidente que la violencia únicamente genera violencia y que la historia es muy clara al respecto. También es muy claro qué lado gana cuándo la violencia se dispara: el lado de los poderosos.
Yo no apoyo que maten a la gente por sus ideas. Pero, ¿debo sentir pena por lo de hoy? ¿Me debo sentir mal por no sentir nada ante el asesinato de una persona así?
Creo que la palabra siempre debe ser contestada con palabra, pero con la edad, cada vez he visto más claro que determinadas palabras, cuándo van acompañadas de poder, hacen que el juego no esté equilibrado nunca. Esa palabra, la del poderoso, tiene una capacidad multiplicada por mucho para hacer daño a gente que no tiene ese poder.
Toda esta horda de fascistas ricos y poderosos que llenan las redes y los recintos con mensajes de odio, y que han creado en la gente joven (sobre todo hombres) un sentimiento peligrosísimo, usan su poder (económico) para multiplicar el poder (comunicativo) de su palabra y ahí no vale sólo contestar con palabras, porque ese poder que usan ya se ha transformado en violencia. More than words, que dirían Extreme.
Apoyar a un estado genocida es mucho más que palabras. Es violencia. Apoyar el racismo es y genera violencia. Apoyar la transfobia es y genera violencia. No sé si me entendéis… ¿Es posible parar a los poderosos sólo con la palabra, la democracia y demás mecanismos no violentos? ¿Tenemos que dejar que sus palabras se conviertan en violencia contra nosotros sin hacer nada más que quejarnos? ¿Tiene sentido entrar a combatir de manera violenta contra ellos?
Asesinar a un fascista como Kirk no soluciona nada y evidentemente traerá consigo una oleada de fascismo aun mayor de la que viven hoy en día los EEUU. Este tipo de actos son la excusa perfecta para justificar su discurso inhumano y en el que las élites están en la gloria.
Sea como sea, e imagino que por lo impactante de las imágenes, uno piensa más de la cuenta sobre sus sentimientos. Hoy no sentí pena, lo reconozco. Quizá tantos meses de videos dolorosísimos de familias palestinas siendo destruidas me haya vuelto insensible. Quizá crea que el mundo es mejor sin según qué fascistas. Quizá sienta que vamos encaminados hacia un lugar que no me gusta.
No Comment