Tu amor por los proyectos se mide muchas veces en unos momentos que yo llamo «las horas perdidas», que son esos momentos que nadie ve, que nadie valora, pero que tú dedicas al proyecto igualmente.
Pienso en las muchas horas que he perdido en Correos, sin ir más lejos. En las horas que he estado limpiando mi oficina o el estudio. En las horas que estás diseñando y probando una web. Pienso en este momento, ahora, sentado delante de BeGood esperando a que Núria traiga las llaves y poder meter el nuevo mueble de la zona de técnico.
Las horas perdidas son necesarias para saber lo que valoras un proyecto. Si aun sabiendo que esas horas se van y tú sigues contento e ilusionado, el proyecto está vivo.
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