En el tiempo que no he estado en Barcelona he leído acerca de algunos adioses que confirman algunas teorías.
Este fin de semana se ha hecho el último PopArb. Un festival que si bien en los últimos años hizo bandera de un pop que coqueteaba con al mainstream y prioritariamente en catalán, en sus inicios había apostado por dar voz a una escena que no existía y que en mi caso pude aportar bandas como 12Twelve o (lo:muêso), que poco tenían de pop y sí en cambio de riesgo. El PopArb destacaba por el buen trato a los artistas, algo que siempre hay que agradecer. Especialmente en una época en que otros festivales estaban creciendo y no cuidaban como sí hacen ahora ese tema. El trato personalizado y el buen hacer de sus voluntarios era simplemente inmejorable. El hecho de no buscar el crecimiento más allá de lo que tenían (capacidad 2000 personas) les daba un punto encantador y único. Este año su cartel no incluía ninguno de los ‘tótems’ de ese pop independiente que en los últimos años ha liderado un movimiento que se quedará en nada, y su público les ha fallado. Y la floja venta de entradas mata a los festivales que dependen de eso para pagarlo todo. La decisión de plegar es lo más sensato que podían hacer, y nada mejor que anunciarlo con antelación para que, quién haya querido, haya disfrutado de esas últimas horas en Arbúcies.
Echaré de menos escribir a Anna, porque siempre me trató con un mimo especial. Le he copiado muchas cosas a Anna en el trato con la gente, sin que ella lo sepa. Ha sido un ejemplo y aunque los dos sabíamos que estilísticamente estábamos lejos, nos esforzábamos por coincidir ni que fuera una vez cada 3 años (Two Dead Cats, Santa Rita…). Gracias Anna por tu esfuerzo en este proyecto, y mucha suerte en todo lo que hagas.
La semana que viene se hará también la 10ª y última edición del Lemon Day. En este caso es algo todavía más pequeño pero hecho con el mismo cuidado y mimo. De carácter más alternativo y minoritario, el Lemon se hizo un hueco en la escena festivalera a costa de buenos carteles, precios increíbles en las barras y una vez más, buen trato a las bandas. Más que buen trato, tocaban solamente amigas/os.
Tuve la suerte de sonorizarlo 2 años y por allí han pasado bandas como (lo:muêso) o Ainara LeGardon, que repetirá el sábado de despedida. Allí viví una noche que me salvó de cerrar Aloud cuando peor estaba, la noche que Lisabö, Aina, Ainara o Betunizer me pusieron la cabeza en orden a guitarrazo limpio. Se les echará de menos, pues Catalunya (y el resto de España) necesitaría de un Lemon Day en cada pueblo. Chavales que organizan algo y lo hacen bien. Que traen música diferente. Que apuestan por una cultura alternativa y de calidad. Que no piensen en ganar dinero sino en salvar los muebles para hacer el siguiente.
Una pérdida irreparable, seguramente. Una más.
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