Ya llevamos 15 días con Jazmín. Es nuestra hija. Una pequeña de 2 años, 4 meses y algunos días. De piel negra. Ojos negros. Pelo afro. Risueña. Tímida. Preciosa. Pero hoy hablaré de su país y no de ella.
La paternidad aquí en la República Dominicana es un poco más difícil que en casa. El calor y la humedad son extremos. Entiendo perfectamente que las orquídeas sean felices aquí, el tiempo está hecho para ellas. Pero para alguien no acostumbrado, esto cuesta. Ahoga a ratos.
Aquí todo va a un ritmo lento por muchos motivos. La seguridad es uno de ellos. Vivimos en una zona tranquila alejada de la gente. Y eso hace que todo sea diferente a como ha sido siempre. Yo necesito contacto con la gente. Las pocas incursiones y contactos con los dominicanos han sido fantásticas. Son gente genial! Ya sea en un supermercado, por la calle, con la policía o con quién sea… Nada nos ha hecho temer por nuestra seguridad. Pero aun así, todo el mundo te habla de una ciudad insegura. ¿A quién creer, a nuestros ojos o a los de los demás? Creo que el Santo Domingo interesante es el de los barrios. El de la gente normal como nosotros. Y eso aun no lo hemos visto, salvo en 2 contadas ocasiones. Veo mucho rico/a cargado de miedos, complejos y absurdidades. Y a mi esa gente no me gusta. Ellos sí que son peligrosos.
La comida es cara y el euro se hunde día a día. Nada ayuda. La verdura es de una calidad regulera, pero la fruta está realmente buena. Los zumos (jugos) están deliciosos, todos. Muy fan del de fresa con chinola.
Pasear con el cochecito es algo de héroes. Bueno, pasear es un acto heroico. Todo el mundo va en coche. En ‘carro‘. Es tremendo caminar durante 1 hora por unas 15-20 calles (cuadras) y cruzarse solo con 15-20 personas. Una por calle. Eso sí, la carretera a tope. La gente se traslada a los sitios en coche por seguridad. O por comodidad. O por algún motivo que no acierto a comprender. Y el coche, cuanto más grande mejor. Hay que demostrar lo larga que la tienes, eh? El asfaltado de las calles para caminar es inexistente. Nuestro cochecito es malo, pero ni un ferrari aguantaría los baches y destrozos de las calles de la ciudad. Si alguna vez algún amigo quiere hacer un buen documental, pasar 24h con alguien en silla de ruedas por Santo Domingo sería un argumento demoledor.
Cerca de aquí hay algo llamado Parque Olímpico. Es un parque enorme dónde dan cobijo a todas las federaciones deportivas del país. O eso creo. Es flipante pasear por allá y ver a peloteros jugando a béisbol, gente corriendo, otros practicando taekwondo, otras voleibol, otros natación… un 10 por esta idea.
Y poco más. Si digo que he hecho unas 300-400 fotos durante estos 15 días y tan solo un 3-4% son a alguien diferente a Núria y Jazmín, os podéis hacer una idea de lo poco interesante que he visto de la ciudad. A mí, que me encanta fotografiar personas y lugares interesantes. Pero supongo que también es lo que toca. La peque avanza cada día a zancadas y toca seguirla en cada momento. Habrá tiempo, espero, de indagar en su ciudad.
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