Continúa la espera, y sin lugar a dudas las cosas han ido a peor.
En las últimas semanas, mi dolor (molestia) extraño me ha ganado la partida. Me ha controlado, como ningún otro dolor había hecho nunca. Me he dejado controlar, mejor dicho, porque poco he hecho para combatirlo. Me ha sido más fácil dejarme controlar…
Hace 2 semanas me hice unos análisis, correctos, y una colonoscopia, correcta. La semana que viene me harán una ecografía. Debería salir bien, o eso me gustaría. Es como un pasatiempos algo macabro, ir pasando los días de prueba en prueba, mientras el tiempo pasa y cada vez queda menos.
Aun así, esta semana saltaron las alarmas, cuando me di cuenta que estaba tan inmerso en mi dolor que había perdido la perspectiva. Y con ella, la ilusión. Desde entonces, he aumentado el ritmo de trabajo conmigo mismo y creo que funciona. Hoy también he ido a un masajista, David, cuyas manos han conseguido algo que parecía difícil, que la energía vuelva a fluir por mi cuerpo. Porque la energía le puede hacer frente a mi dolor.
Supongo que leyéndome pensarás que he enloquecido. Pero todavía no. Aunque tiempo al tiempo.
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