Creo que ya no quiero ser feliz. Aunque suene raro, para mi carácter la felicidad es un grave peligro, porque cuando la tocas con la punta de los dedos, se deshace y toca volver a empezar. Y con el tiempo, los reinicios cuestan cada vez más.
La búsqueda y el trabajo los oriento para simplemente ser. Ser yo mismo, ser una buena persona, ser ético, ser alguien que esté bien consigo mismo, … Más allá de eso no hay nada que me interese. En la linea que separa ser yo y ser feliz, corro el riesgo de perderme en la euforia, en creer que todo está hecho, en dejar de practicar las buenas costumbres que llevan hasta ser uno mismo. No quiero volver a pasar esa línea, no quiero volver a caer en la autocomplacencia, no quiero volver a ser feliz.
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