Una gira de estas características me lleva, como antaño, a pensar que las pequeñas escenas se alimentan de si mismas, de amigos, conocidos y enchufados antes de que por la calidad de sus propuestas. Aquello de «comernos las pollas unos a otros» llevado al mundo musical. Una visión algo sectaria que, parece, comienza a abrirse y a unir mundos.
Varios momentos en esta gira me han hecho pensar en palabras como endogamia y secta, al mismo tiempo que me venían palabras como militancia, resistencia, ideales, …
Sigo pensando, como siempre, que en el punto medio está la respuesta. Y desde el punto medio, a veces, no te dejan tocar los extremos. Ellos se lo pierden.
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