Recuerdo el tiempo en el que venir a Valencia era un drama. Creo que fue por la mili. Estar 9 meses en Bétera rodeados de valencianos pijos, que iban a dormir a casa y que lloraban cuando tenían guardia, me hizo tener una mala opinión de la ciudad. Realmente, nuestros primeros bolos aquí fueron desastrosos, y eso tampoco ayudó.
Después llegarían las giras de Nothink y Toundra, la ayuda de Lehnmotiv, y empezar a conocer a buenos amigos. Blutaski, Jorge y Fidel principalmente, pero muchos otros, bandas, festivales…
Ayer tocamos con Nueva Vulcano en La Residencia, sitio autogestionado de nivel. España sería un país increíble con un sitio así en cada ciudad. Mucha gente, muchos bailes, muchos coros, y muchas chicas guapas. Y a pesar de beber más agua de la recomendada en las escuelas de rock y de acabar pronto por ser el primer día de gira, mi relación con Valencia la doy por normalizada.
Vamos para Málaga, lugar que amo.
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