Es posible que sea mi última gira en un tiempo. He tomado la decisión de parar de enero a abril, al menos, de salir a hacer conciertos como técnico de directo. Este último mes me mata: días en el estudio, gira con The Last 3 Lines por Italia, y ahora 10 días por España con Nueva.
Y no es que no disfrute. Para alguien que se alimenta de experiencias, una gira es carne para semanas, fuente de energía inagotable. Conozco gente, saludo a amigos, abrazo a gente a la que quiero, … Y profesionalmente, cada noche es un reto y un objetivo a conquistar.
Pero toca parar. Por un lado, Aloud tirita de frío sin mí ayuda, a pesar de que nunca la dejo sola. Natalia y Sònia son 2 ángeles que siguen al pie del cañón en mis ausencias, pero la supervivencia de la discográfica pasa porque todos rememos al mismo tiempo. Y eso que trabajo sin parar en cada rato libre: furgonetas, pruebas de sonido, idas al lavabo, antes de dormir, al despertarme… Pero sigue sin ser suficiente.
Por otro lado, quiero impulsar el estudio, algo así como una vida más tranquila, un futuro menos agitado. Eso viene a colación de que, durante 2014, entraremos de lleno en el proceso de adopción de un / una peque, e irremediablemente, toca pensar en el futuro.
Por tanto, esta gira con Nueva Vulcano bien podría ser la última (al menos tan larga seguro) en un buen tiempo. Y la hago ilusionado porque, por norma general, esta gira no debería haber existido, pero aquí está. Y como la vida no acostumbra a dar segundas oportunidades, la aprovecharemos 😉
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