2012 empezó con un pequeño terremoto en la cultura musical barcelonesa. Cd-Drome, una de las tiendas más importantes de la clásica calle Tallers, y una de las primeras en apostar por estilos musicales que hoy dominan festivales importantes y masivos, cierra sus puertas para siempre.
Es evidente que las ventas de soporte físico en la música siguen en caída libre. Y eso es algo que hemos de aceptar y vivir con ello. También es bastante evidente que una tienda de discos parece hoy uno de los negocios con menos futuro, por muchas razones, pero la principal es que en la última década, el potencial comprador ha aprendido a buscarse la vida por su cuenta. Porque es verdad, se venden menos cd´s y más vinilos, pero no se acostumbra a ir a la tienda de discos a comprarlos. Internet nos ha dado la libertad de, primero informarnos (hemos cambiado la figura del dependiente que te aconseja por el blog/medio online que te aconseja), y después decidir dónde lo compramos, muchas veces a un precio mejor que el que podemos encontrar en una tienda. No olvidemos que por internet podemos comprar directamente a un sello o a un grupo. En una tienda, el precio incluye el dinero del sello, el dinero de la distribuidora y el dinero que gana la tienda. Y eso hace unos años importaba poco, pero hoy en día con la economía de todo el mundo por los suelos, todo se mira.
El negocio tradicional en lo que a música se refiere está muy tocado. El caso de las tiendas de discos es quizá el más visible, y el cierre de CD-Drome es un aviso bastante grande para todos, pues me temo que no será el último. Pero también está tocado para las discográficas tradicionales. Y también para los medios de comunicación tradicionales, sobretodo las revistas impresas. Todo lo que conlleve un modelo de negocio que funcionara hace 10, 15 o 20 años, está tocado. ¿Es la culpable la piratería?
Para mí no. Han cambiado los hábitos de consumo, pero no el interés por la cultura musical. El CD está en desuso, correcto, pero ¿es por las descargas? Tengo mis dudas. Más bien es por dónde se escucha la música. ¿La escuchamos en casa o en el ordenador? ¿En nuestras cadenas de música o en nuestros MP3? Es evidente que el fácil acceso a cuánta más música mejor no ayuda a vender cd´s. Y también que pagar por un conjunto de bits (venta digital), cuándo puedes tenerlos gratis, tampoco. Pero no sólo la gente que se descarga música (que son el 99% de los aficionados a la música) son culpables. Los tiempos han cambiado, y los negocios no duran para siempre. Y en algunos negocios no todo se ha hecho bien.
Al principio, descargar música era un acto de protesta ante los precios desmesurados de tiendas y majors. Todos nos hemos quejado de que los discos costaban 20€ en El Corte Inglés. Pero las cosas no habían cambiado tanto últimamente. Una visita a una tienda de discos alternativa (como podría ser CD-Drome) nos dejaba precios que andaban por el estilo. ¿Y cómo vamos a pagar 18€ por el último disco de un grupo americano, si luego por internet puedes comprarlo a 9€ más gastos de envío, o ni eso? Es importante insistir que la cadena sello-distribuidora-tienda ha estado inflada mucho tiempo, y no es posible que de algo tan pequeño como un disco, gane dinero tanta gente. Simplemente no puede ser.
Como ha pasado el tiempo y casi nadie ha reaccionado, pasamos de «me bajo discos porque valen caros» a «me bajo discos como costumbre». Lógico. Ya no hay vuelta atrás, un alto porcentaje de la gente ya no compraría discos ni siquiera a 1€. Normal. ¿Como rectificar ahora? Reeducando al público.
Creo que el público que le gusta la música (no hablo de las personas que compran 1 disco al año) tienen la conciencia suficiente para saber cuándo pagar es un acto justo y que merece la pena. No pongamos a la gente una pistola en la cabeza por descargar un disco de Alejandro Sanz, por ejemplo, que se deja los dedos twitteando contra los avances tecnológicos. Tampoco pidamos al público que se compre todos los discos que escuchan. Cuándo éramos jóvenes, ya nos hubiera gustado tener acceso a tanta música. En el extranjero, además de subir las descargas legales, la gente está pagando en servicios como Bandcamp. Canciones en digital a máxima calidad y dinero directo a la banda o al sello. ESO es lo que quiere el público joven.
Enseñemos a ese público lo que cuesta hacer un disco. Desmontemos las teorías absurdas de «les cuesta 20 céntimos hacer una copia». Expliquemos los procesos de grabación, composición, etc… Hagamos diseños atractivos y que aporten algo más, sea en CD, en vinilo o en laser disc. La gente sigue queriendo tener objetos físicos de los artistas que siguen. Quizá ahora se venden muchas más camisetas que discos, puede ser, pero eso no es algo malo. Aprovechémoslo.
Las tiendas deberán reinventarse y lo están haciendo. Conciertos acústicos (para aprovechar la subida de adrenalina post-bolo), las que puedan incluso showcases eléctricos como se hace en el extranjero, ofertas especiales, más vinilos y merchandising, un mayor cuidado por el comprador. Que hay tiendas que cuidan a sus clientes, pero otras… madre mía! Luego se quejan, además.
Y sobretodo, dejemos de llorar. Que sector más llorón! Se vendan más discos o menos, la música está en un momento dulce y es nuestro trabajo saber leer la realidad y adaptarnos a ella. Que en 2012 venga el gobierno y apruebe una ley tan obsoleta como la Ley Sinde demuestra que las soluciones no vendrán de arriba. Trabajemos entre todos desde abajo para poner las cosas en su sitio. Ánimo.
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