Hace unos días, hablando con un buen amigo, caímos en una teoría absolutamente rebuscada y quizá absurda que explica porque hoy en día se venden menos discos de los que se podrían vender.
Comencemos por decir que sí, que en 2011 se venden menos discos que hace algunos años, son datos estadísticos bastante claros, pero que aun así, hay muchos grupos que afirman (y eso lo puedo confirmar yo) que en los conciertos se sigue vendiendo mucho. Hablo de grupos que tocan en salas de 150 a 500 personas, el llamado indie o escena independiente. Está demostrado que un grupo con buen directo vende discos, camisetas, chapas o condones a la salida del concierto, por el llamado efecto ‘trempera’: te emocionas tanto en su concierto que deseas comprar algo y arrasas con lo que pillas. A todos os habrá pasado.
Esos grupos de la zona media hace 5, 10 o 15 años vivían de las giras en salas. Tocaban y tocaban. Las bandas americanas se venían 2 meses a Europa y tocaban en todas las salas posibles, e incluso también pasaba a la inversa. Pero eso hace ya un tiempo que cambió. Los grupos de la zona media ya no tocan en sala: ahora sólo tocan en festivales!
Y llegamos al quid la cuestión. En las salas, vender un disco (y dónde digo disco digo merchandising) suele ser tan fácil como pedir una mesa, una luz y tener una persona vendiendo, que suele ser el manager, el conductor o la novia del guitarra de turno. Punto. Por eso tras un concierto en una sala, todo el beneficio es para el artista en cuestión. Pero en los festivales funciona de otra manera. Han salido de la nada algunas empresas que se dedican al noble arte de gestionar los puntos de venta de un festival. A cambio de un 20/25 o 30% en algunos casos de las ventas (+ el correspondiente IVA, claro), los artistas tienen la obligación de, si quieren vender su merchandising en un festival, pasar por el aro de la empresa en cuestión. Y sino te gusta, no lo vendes y te pierdes la opción de que el público que te ve, que puede ir de 200 a 20.000 personas se quede sin poder comprarte nada.
¿Qué sucede entonces? Se hace casi imposible ver un disco en los puestos de merchandising de los festivales. Para recuperar el porcentaje que te piden, los discos pasarían a costar una barbaridad. Así, sólo se ven camisetas y merchandising y además a precios desorbitados. Bolsas a 15€, camisetas a 30€, etc… Todo ello porque hay una empresa que, como hicieron en su día las distribuidoras, chupan del bote a costa del trabajo de los demás, y lo más bonito es que lo hacen bajo el amparo de los grandes festivales (aunque haya algunas excepciones que aun hoy en día siguen permitiendo que los sellos tengan un stand de manera gratuita).
El caso es que si los artistas de la tabla media sólo tocan en festivales, pues sus managers ya se encargan de ello, y en esos festivales cuándo acaba su concierto no puedes comprar el disco, nos estamos cargando el lugar natural de venta. Porque luego esos discos ves a buscarlos en tiendas… si son internacionales, pagarás una pasta por el sello, la distribuidora del país, la distribuidora española y la tienda… total 20€. Cuándo por 10€ lo podrías haber comprado en un concierto en sala.
Cuándo la burbuja de los festivales explote en Europa, espero que las salas vuelvan a tomar el papel que tuvieron hace años y que las bandas y managers vuelvan a los orígenes. Quizá en ese momento, nos demos cuenta que el problema no es que la gente no compra discos, sino que se lo estamos poniendo demasiado difícil, y la gente no es tonta.
3 Comments
Hola Sergio,
Sin querer parecer pretencioso ni sabelotodo, pues seguro que tu le has dado muchas más vueltas al asunto, no crees que te dejas el efecto internet?
Evidentemente me refiero a la piratería, pero también a la competencia que causa. Hay muchas bandas, aunque tampoco puedo contrastar si hay un número de bandas significativamente mayor a tiempos pasados, y me da la impresión de que cada vez es más difícil conseguir público para un concierto.
Ahí es donde entran los festivales. Una persona amante (aunque tampoco friki) de la música quizás no se molestará en saber quien son los que tocan en la sala cercana a su casa ese fin de semana si no es un grupo famoso, pero si asiste a un festival por el cabeza de cartel, quizás sí se interese en los «grupos de zona media» a los que puede ver por el mismo precio.
Seguro que es muy fácil vender discos a la salida de los conciertos, pero para eso primero tienes que conseguir público que venga a verte. Y para una sala mediana (sidecar) no valen 80 personas. Si consideramos TL3L una banda de la «zona media», en el concierto de sidecar lo llenaron, pero también fui a un concierto suyo hace año y medio en el que estábamos mi novia, yo, y los organizadores del evento benéfico. En The Loft.
Pienso que el efecto de los festivales sobre las bandas es parecido al de internet. Disminuye los beneficios de las bandas, pero aumenta la facilidad para darse a conocer.
Aquí termino. Aparte de eso, me gustao cómo trabajais en Aloud. Cuando mi banda tenga material serio vendremos a presentároslo .
Un saludo!
Hola,
Pues yo soy de las que he dejado de comprar discos… en España. Soy asidua de las tiendas de discos y me compro unos 8/10 discos al mes, pero de un tiempo a esta parte me he dado cuenta de que comprando en Amazon, play.com o, en algunos casos, directamente al artistas, me ahorro un pastizal (bueno, de eso nada, porque si pensaba comprar 2, acaban cayendo 3!).
Me sabe muy mal por muchas de las buenas tiendas de discos que tenemos (por lo menos en Barcelona), pero hay que mirar por el bolsillo. Y si los de play.com me pueden enviar a casa el primer disco de Bon Iver por 7,49€ no entiendo por qué fnac.es pretende cobrarme 19€. Seguro que tienen sus motivos razonables (no quiero pensar mal) y que aquí hay un montón de intermediarios que son los realmente culpables de que yo ya no compre más discos aquí (solamente ofertones o esos que picas casi sin querer), pero gracias a internet ahora, eso sí que es algo seguro, compro más discos que antes.
Un saludo.
Xavi,
evidentemente este no es un artículo en profundidad. Se venden menos discos por muchas cosas. Yo simplemente quería apuntar algo en lo que poca gente había caído, por desgracia. No critico los festivales, critico el hecho de que se hagan menos conciertos en salas pequeñas, que es dónde realmente se disfruta la música, y critico (y mucho) las empresas de ventas de merch en los festivales, que me parecen un ejemplo más de intermediarios inútiles en el mundo de la música. Es como si nunca aprendiéramos.
Milk, la cadena de distribución sigue siendo increíble. Mientras tú no puedas comprar directamente al grupo o al sello sin pasar por 3-4 manos…, no podrás hacer nada contra esos precios. Aun así, que play.com venda más barato que algunos sellos es muy muy raro. Y perjudicial, me temo.