Ayer viví un capítulo interesante en mis relaciones con la gente. Desde hace 4 días, tenía puesta a la venta mi cámara de ‘toda la vida’ (desde 2004), la Canon MVX3i. Me contestó un chico, David, interesado en ella.
La verdad es que vender cosas es algo extraño. Primero a nivel sentimental. Esta cámara ha estado en Egipto, Alemania de gira con Maple, decenas de conciertos, festivales, vacaciones… son muchos recuerdos. Pero si vender material de calidad cuesta, es porque no sabes quién te lo va a comprar. Hace nada leía una historia en Hispasonic de un chico que fue a enseñar un portátil y a la salida le robaron! Hay que andar con ojo.
Pero el comprador de mi querida cámara era un tipo serio, que la quería además para un proyecto maravilloso. Me sentí tremendamente feliz de vendérsela a él. Creo que la MVX3i es la mejor cámara que he tenido, muy superior a mi actual HV40, y desprenderme de ella dejándola en buenas manos me tranquiliza. Lo mejor de todo, es darte cuenta que tus miedos quedan superados por la gente, por su bondad y por sus buenas maneras. David me pagó algo más por la cámara porque pensaba que la estaba vendiendo a un precio muy barato. Tenía razón, pero ¿quién se da cuenta de esas cosas en el mundo que vivimos?
Fue una gran experiencia, sin duda. Hasta siempre MVX3i!
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