Hoy salía de mi curro, el de verdad, para ir a la FNAC. Llovía, me he empapado, he llegado al metro, lo he oido venir y he corrido escaleras abajo para pillarlo.
Una vez dentro, me he recostado sobre un asiento… y ha aparecido corriendo una chica con una sonrisa de oreja a oreja. Nadie se puede imaginar la ilusión que me ha hecho verla, porque no entendía que hacía allí. La he cogido, la he besado, y aunque sólo ha durado una parada, han sido los momentos más felices del día, de la semana y quién sabe de cuánto tiempo.
La sonrisa me ha durado todo el viaje y dejo escrito esto para siempre recordar este momento con el que la vida me ha gratificado.
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qué bonito