Hace 18 años me gustaba Barricada. Recuerdo tener grabado el «Doble Directo», y escucharlo en muchos momentos. Por aquel entonces, las cintas y los vinilos eran los formatos para escuchar la música. Así, a bote pronto, recuerdo cintas de Manowar, Helloween, Iron Maiden, George Michael, Black o Modern Talking, y vinilos de Metallica, Nirvana (a finales de ese año 1991) o los recopilatorios Max Mix o Que Morro!.
Hace 18 años estaba enamorado de Evelyn, el primer amor de los que piensas que son para toda la vida y no lo son. Sólo lo son un poco. Y mis mejores amigos jugaban conmigo a basket en un equipo llamado Sant Gabriel cuyo gran éxito era ganar su propio torneo de vez en cuando. Y no había Internet pero escribíamos cartas de vez en cuando. Y el colegio no me gustaba. Y los profesores tampoco. Y creo que yo no era yo, aunque curiosamente me reconozco en el recuerdo que otros tienen de mí. Y ese yo me gusta.
Hace 18 años tenía 13 años y un mundo por descubrir. Pero aun quedaban 4 años para salir de ese micromundo llamado Sant Adrià y comenzar a vivir la vida que hoy vivo. A veces pienso que tengo 16 años y no 31.
Hace 18 años, parte de mi vida era el colegio Sagrado Corazón y mis compañeros de clase eran importantes para mí. A pesar de que hasta 8º, nunca me invitaban a las fiestas de cumpleaños, ni formaba parte del grupo de los más guays, ni de los más listos, ni de los más nada. Tengo una imagen grabada a fuego en mi mente: los chicos y chicas molones se iban de cumpleaños al salir de clase, mientras los chicos no molones nos quedábamos jugando a fútbol en el patio, mirándoles con cierta envidia y sin entender mucho.
Aun así, mis compañeros de clase eran mi vida, mi familia fuera de mi familia. Mañana viernes, 18 años después, veré algunas caras que me resultarán familiares a pesar de la distancia. Y recordaré momentos que esta noche dormirán enterrados en mi memoria, pero que mañana escarbarán hasta salir a la superficie y quedarse ahí, hasta que vengan nuevos o viejos recuerdos que lo borren. Porque intuyo que poco importantes son para mí cuando no recuerdo casi nada de esos 6 años que pasé junto a mis compañeros de clase.
El caso es que mañana tengo cena de EGB, somos cerca de 30 personas, y me hace ilusión. Y estoy nervioso, más de lo que pensaba. Porque la cena me recuerda una vez más al niño que fui y que no quiero que vuelva nunca más. Un niño inseguro, infeliz, inmaduro, y todos los «in» que puedas imaginar, aunque lo acertado sería decir un niño «out».
A ver que pasa.
2 Comments
No me jodas que jugabas en el Sant Gabriel… jojojojojojojo!!!! Yo jugaba en el Premià de Dalt y me acuerdo de jugar contra vuestro equipo… es más… solo me he peleado una vez jugando a basket y fue contra vosotros. Me acuerdo como si fuera ayer: Pabellón del Premià de Dalt… Contraataque del Sant Gabriel… hace una bandeja… voy corriendo detrás del que tenía la pelota y le meto una tapón en carrera que nos caímos los dos al suelo… supongo que por la humillación me metió un codazo en el suelo, le hice una «pseudo doble nelson» (Que daño me hizo el Presing Catch) y él me metió otro codazo pero esta vez en el ojo y comencé a sangrar. Nos separaron y me llevaron a urgencias y me pusieron grapas.
El heavy no es violencia… el basket… de vez en cuando… jajajajajaja!!!!
El primer amor es siempre para toda la vida. De lo contrario no te acordarías ni de su nombre. Porque uno recuerda, afortunadamente, el amor más que el desamor, el primer beso más que el primer desengaño. Afortunadamente.