Ha sido casi un mes de vacaciones, pero ha sido un mes diferente a los meses de ‘vacaciones’ del año pasado. Me refiero al curro. Estoy metido, tanto, que deseo con todas mis ganas que llegue mañana para ir a currar a la oficina. Realmente, excepto en la semana en Israel y Palestina, he ido al día gracias a que tengo todo el correo en el portátil (que gran decisión, madre mía), pero necesito estar en la oficina y subir un puntito más el ritmo, ahora que creo estar en forma.
De todas formas, esto de estar en casa, o pasar días en Tarragona (como el viernes), o ir de rebajas, o salir de marcha con mujeres increibles, … todo eso lo echaré de menos hasta las próximas vacaciones. Pero qué coño, es hora de trabajar y dar la cara. Vamos allá.
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joder me gustaría poder decir lo mismo… pero pocas veces he tenido tan pocas ganas de trabajar como estos últimos días…