Pasan muchas cosas y no cuento ninguna. Quizá sería un buen momento para poner punto y final a este blog, pero como sé que lo echaría de menos y acabaría abriendo otro… pá qué?, como diría Ahmadineyad Chanante…
En Aloud, ahi estamos… Se van cerrando algunos conciertillos, pero pocos la verdad. No es por falta de ganas, sino por falta de tiempo. Estoy poco por la oficina por culpa de tantas cosas por hacer.
La semana pasada, Karlos dejó Aloud. Fue un momento triste porque Karlos no era un compañero de trabajo sino un amigo. Y le echo de menos. Ahora no tengo a quién hacer reir mientras bebe! Es curioso como algunas personas llenan huecos o dejan vacíos de una manera tan evidente… pero bueno, sigue por ahi 🙂
En la FNAC vamos tirando. He hecho algunos conciertos en los que a nivel de sonido quedé muy contento. Por ejemplo, con los raperos Praxiz (banda de hiphop con banda al completo) o MC Weleló, muy majos ambos, o con Esfumato, quizá mi mejor concierto hasta ahora, con un sonido que rozaba la perfección. En general, voy consiguiendo sonidos muy buenos, aunque empieza a haber algo de mecánica en la forma de sonorizar… supongo que eso es bueno.
Ayer tuve a The Last 3 Lines y quedé contento pero sólo a un 80%, por decirlo de una manera. Sonó bien, quizá muy bien (o eso opinaba todo el mundo), pero yo no quedé 100% satisfecho. Que curioso y que pijoteras me estoy volviendo… Realmente, cuando hay mucho volumen de guitarras, el lugar se vuelve un poco incontrolable. Al menos, suena muy diferente en acústico o pseudo-acústico que con caña. Tengo que analizarlo tranquilamente y ver si hay alguna forma de mejorar eso. Está claro que si a la mayoría de gente le gustó como sonaba y el grupo estuvo a gusto, mal no suena. Pero … ¿y si conseguimos que suene perfecto? Jeje…
Hoy me he levantado a las 7 de la mañana, es domingo, y estoy currando en un viejo proyecto semiolvidado que pronto volverá a la vida con más fuerza que nunca.
En mi vida personal todo igual. El finde pasado estuvimos con unos amigos del curro de Núria, fue divertido, especialmente la cena en un restaurante llamado El Purgatori. Me hice amigo (bueno, todos) de Ramón, el dueño. El restaurante está en Vilanova. Se come de lujo y se bebe demasiado bien. El resultado, una resaca de campeonato.
El finde antes (30/31) estuvimos Karlos y yo representando a Aloud en el Sant Feliu Fest. Por el stand estuvieron muchos amigos, muchos. Fue el mejor Sant Feliu de la historia, o mejor dicho, nos montamos el mejor Sant Feliu de la historia. Los momentos Mamen con los malagueños, los bailes en el Las Vegas, las ventas en el stand, el basket, el bañito en la playa poniendonos nerviosos… inolvidable.
Y hasta aquí esta actualización de prisa y corriendo. Suena Biffy Clyro, hace sol pero frío, y he bebido horchata. Por si queríais más datos…
1 Comment
No sabía lo de Karlos. Vaya… Bueno, sigue estando ahí para echar esas risas.
😉