La semana en sí, tal y como preveia, no ha sido de lo mejorcito, aunque parece que la tendencia está cambiando… Si bien el lunes tuve un ataque «vangoghiano» de locura en el que casi acabo cortándome la oreja (rianse, rianse, pero la mente es muy compleja y juega malas pasadas), el descanso forzado del martes y el reencuentro con la vida del miércoles son esperanzadores.
En esta semana he aprendido lo débil que sigo siendo si soy atacado por el punto que más daño me puede hacer. Hace 3 años, el último ataque de estas caracteristicas pasó cuando Núria tuvo problemas serios y mi hipocondriasis se volvió ajena… durante semanas estuve completamente ido, hasta que las cosas por suerte volvieron a su normalidad. Hoy en día, mi oido es mi punto débil y por ahi han entrado todos mis miedos, miedos que por otra parte no he sabido controlar.
Sea como sea, me encanta experimentar conmigo mismo, soy una persona que pasa el día hablándose a si mismo para conocerse mejor, y hasta de los malos ratos (los ha habido muy malos) se han de sacar cosas positivas.
No Comment