Aquel niño, junto a muchos otros, tiraba piedras a los soldados cuando el sol caía. Los soldados, hartos de semejante provocación, salieron con sus fusiles detrás de los niños y no tardaron en apresar al más pequeño. Le preguntaron cuál era la dirección de su casa y hacia allí se dirigieron.
Dentro de la casa preguntaron por el padre del muchacho, y cuando éste apareció le dijeron que castigara a su hijo por lo que había hecho. El padre le soltó un bofetón considerable, pero los soldados no estuvieron conformes con ese escarmiento. Le preguntaron, entre bromas y veras, que si eso era lo que él entendía por castigo. Le instaron a que pegara al niño con más fuerza.
El final de éste y más textos de calidad en Activando la disidencia.
1 Comment
Es trite lo que se consiguen con fusiles. Es trite que no se pueda luchar con piedras contra las balas. Es triste que la resignación sea, a veces, la única posibilidad.
Quien pudiera cambiar el mundo…Todos juntos (pequeño sueño)