Cuando la vida te acerca una desgracia (de esas que normalmente pasan lejos de tí), es lógico reflexionar. He sacado varias conclusiones:
– queremos más a la gente cuando el miedo a perderlas es mayor
– perdemos el tiempo en nimiedades y problemas sin sentido
– no sabemos ser felices
– tenemos suerte de estar vivos
Nunca está de más parar el mundo y pensarlo todo un poco. Aunque intuyo que es mejor no perder el tiempo en reflexiones muy profundas, porque tengo tanto asco al estilo de vida occidental que si lo pienso mucho, quizá tome decisiones que no creo deba tomar…
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