Ayer por la noche estuve en el concierto de Green Day y Jimmy Eat World. Gratis, eso sí (no pagaría 30 euros por ese concierto ni de coña).
Fuí con Luis Moya, reputado fotógrafo y estrella radiofónica, que tuvo que esperar hasta las 21h para entrar, ya que éstos conciertos los organizan un poco raros, y no dejan entrar a hacer fotos a los teloneros, que en este caso nos interesaban bastante más.
Jimmy Eat World estuvieron bien. Los temas del «Bleed American» siguen siendo grandes, y el resto sigue sin interesarme demasiado. En algunos temas estaban sin ganas o sin fuerza, una pena.
Cuando entró Luis, allí estaba yo esperándole con una cervecita. En 2 minutos, estábamos bebiéndonos la segunda, más que nada por la calor (jiji). Y a partir de ahí (digamos, el 4º tema), empezó el desfase.
Con mi táctica de «cuando acabe el tema y la gente se relaje, nos vamos para adelante», acabamos, en 2 canciones, en la fila 8 o así, y a 4 metros del cantante. La verdad es que fue fácil, entre otras cosas porque eso estaba lleno de críos y crías de 15 años. Me alegré horrores que Michael Jackson no estuviera allí, porque se hubiera puesto las botas.
Nos tiramos todo el concierto saltando y haciendo el punki. Momento mítico con «Basket Case». Joder, hoy en día parece que te tengas que avergonzar que de joven te emborrachabas y bailabas hasta la muerte con ese tipo de grupos (Offspring, Green Day, Clawfinger, Rage Against the Machine, Nirvana…). Yo no sólo no me avergüenzo, sino que me siento orgulloso, y en mi interior, los 90 siguen vigentes. Por eso decidimos vivir una noche de los 90 a tope, …
…Y así acabamos. Salimos del concierto y estábamos 100% empapados, pero tan empapados que yo andaba y goteaba 😀 Cuando me senté en el taxi, sonó un «Chofff!!!» que pensé que el taxista me echaba.
Hoy pensé que estaría peor, pero lo cierto es que tengo una sonrisilla importante, porque a pesar de que mi estado de forma es putrefacto, todavía tengo capacidad de pasármelo igual de bien que hace muchos años. Y aunque hoy en días las cosas sean diferentes, eso me hace sentir bien.
2 Comments
Sentirme un chavalito de vez en cuando es uno de los mejores elixires de la juventud eterna ke existe…me tenía ke haber subido al escenario y ahora tendría una guitarra…y lo mejor del bolo, sin duda, las dos chavalitas de 10 años dando de ostias bailando a tiarrones de 24 y ellas allí aguantando y llorando de emoción…parece ser que con las nuevas generaciones no está todo perdido. Compañero…un placer sudar como un cerdo contigo…:)…hoy estoy como nuevo, pero el miércoles me voy a NIN….juas juas…
Joder, pues no te vi muy saltarin en Astrud Against the Metodo jejejejejejeje. A ver cuando nos vemos que hay ganas!!!!!. Siempre me acordaré dando botes (en plan muy agresivo) en el Locualo de Masnou al ritmo the Rage Against the Machine!!!! … y como hemos cambiado…