La semana sin Internet me ha dejado la friolera de 600 mensajes pendientes en mi bandeja de entrada. Tengo ganas de tenerla limpita (la bandeja), pero no puedorr.
Si todos los fines de semana fueran como éste, mi vida sería muy diferente. Supongo que, en el fondo, los culpables de que un finde sea bueno o malo somos mi estado de ánimo y yo. Cuando estoy bien me siento muy bien, y cuando estoy mal me siento muy mal. Me gustaría controlar mejor esta ciclotimia, pero no lo consigo. Llegar al control total de mi mente es algo que me obsesiona y en lo que trabajo mucho, pero hasta ahora los resultados no han sido buenos.
Lo máximo que he conseguido es controlar mi hipocondriasis. Ya no me muero de cáncer cada semana, y eso es importante. Pero el tema de los cambios de ánimo, todavía no sé que hacer con ellos.
Mientras viene el bajón, los cabreos, la mala leche, la desidia, el desánimo, el desamor, … aprovecharemos estos buenos momentos dónde todo pinta bien. Feliz semana.
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