Ayer por la noche, sin motivo ni celebración de por medio, Núria y yo cenamos con María y Alex, 2 chicas estupendas con las que pasamos un rato realmente agradable.
El saber que Alex volverá a Londres en noviembre me produjo tristeza, pues es de esas personas que la vida te cruza por algo. Divertida como pocas, las veces que he compartido rato con ella lo he pasado en grande. Y de gente que me haga feliz no hay mucha.
Por eso tengo claro que quiero disfrutar al máximo, con ellas o con otros amigos, de pequeños momentos que son los que hacen que uno esté bien consigo mismo. Ahora falta que el resto pare el tren de la vida y quieran tomarse descansos junto a mí. Ya veremos.
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