Que difíciles se hacen los lunes, especialmente cuando el fin de semana es tan demoledor como el último.
Desde hace 8 años, la casa de la familia de Nacho, en Sta. María de Palautordera, se ha convertido en el punto de encuentro de una serie de amigos que nos reunimos allí para divertirnos y desconectar del mundo.
Allí siempre pasa lo mismo (bebemos, jugamos, reimos, hablamos, corremos, gritamos, …) pero pasa de manera diferente. Y siempre tiene momentos inolvidables, que la mayoría de veces quedan captados por mi cámara de video. Por eso tengo en casa más de 8 horas de todas las ediciones que allí hemos pasado, y que serán editadas en un documental que intentará captar la esencia de lo que vivimos allí.
Este fin de semana hemos estado Nacho, Cristina, Miguel, Mónica, Luis, Vane, Jordi, Eze, Alberto, Cris, Laura, Hun, Núria y yo. Ha sido demoledor, como siempre. Corto, pero intenso.
Sta. María es ya nuestro punto de evasión de la vida rutinaria que todos tenemos. Se nota en nuestras caras al llegar. La vida nos agota. Sufrimos de estrés, y por eso descargamos allí tanta adrenalina. Por eso, y porque somos todos amigos de todos, no hay malos rollos, y el ambiente que allí se respira invita a sentirse bien. Por eso cuesta tanto volver, porque éste tipo de escapadas a un mundo irreal hace que la vuelta a la realidad sea dolorosa.
Ahora comienza la eterna lucha por conseguir volver. Ya hay rumores de volver en mayo, que como siempre, luego no se cumplirán, … posiblemente no será hasta septiembre u octubre. Qué más da! Volveremos, y lo pasaremos igual de bien, o mejor. Seguro.
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