Al final mi baja (una de las pocas en las que no he hecho cuento) ha sido de 2 días. Hoy es miércoles y estoy en ‘mi trabajo’ de nuevo. Entrecomillo porque no me siento trabajador de Fecsa. Es sólo un peaje que pagar a diario para tener una casa de 100m cuadrados en el centro del barrio de Gràcia.
Aunque la recuperación no es total, mi nariz despellejada me asemeja peligrosamente a Michael Jackson, y mi kleenex en la mano no ha desaparecido, me siento mejor. En estos 2 días he adelantado trabajo y he ganado algo de tiempo. También he dormido bastante, y mi cuerpo lo nota, aunque supongo que lo notaré más cuando vayan pasando los días.
Pero como la felicidad no puede ser nunca completa, Núria ha caido. Supongo que se lo he pegado yo, pero lo he hecho sin querer. Ahora mismo estará en el médico, de nuevo, para ver como curarse de un virus extraño que nos ha fulminado a los 2.
Es curioso, últimamente las cosas van mal. Muy mal. Estamos mal de salud (dios mio, que todo sea esto), la empresa no rula, la relación está estancada, … todo lo que meses/años atrás ha funcionado de manera mecánica y sin problemas, ahora no marcha. ¿Me preocupa? Mucho. Las tendencias negativas me dan mal rollo. No me importan ciertas rachas de mala suerte, puntuales, pero cuando son una tendencia, como es el caso, y no se cómo pararlas… Aunque en ello estamos, soy un luchador.
Voy a postear varias veces, supongo, durante el día de hoy. Ahora ya puedo cambiar el diseño desde aquí, desde ‘mi trabajo’, así que es posible que hayan modificaciones.
Que curioso, a pesar de saber que nadie me lee, me encanta pensar que escribo para una gran parroquia de seguidores. Deformación profesional.
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