Lo que son las cosas. Finalmente, la noche del sábado no fue tan chunga como parecía por temas musicales. El concierto fue decente (aunque de Astrud sólo vimos media hora). Lo que no fue tan decente fue la borrachera posterior… madre mía. A mí me dió por arrancar posters de Sinnamon del Razz, y por robar pajitas.
Viéndolo desde la distancia, puedo comprender el cabreo de mis acompañantes (sobretodo Núria). Pero en ese momento me lo pasé en grande. Si hubiera podido hubiese arrancado hasta los letreros de «Escalera de Incendios», «Salida de Emergencia», etc… estaba arrancador.
La resaca de ayer domingo fue, eso sí, lamentable. Nunca lo había pasado tan mal, lo que reafirma mi teoría de que estoy jodido del estómago. Ayer tenía un dolor de cabeza tan grande, que durante horas estaba convencido de que era víctima de un derrame cerebral e iba a morir en breve. Pero supongo que sólo eran restos de alcohol en mi cuerpo.
El Ibuprofeno de las 20h me sentó bien, y así hasta hoy, dónde no quedan restos de resaca, pero dónde he sido atacado por un extraño virus que me ha hecho estornudar (y no exagero) más de 300 veces. Mi nariz es un tomate absoluto. He acabado con los kleenex de casa y ahora estoy a lo cutre, con papel del water.
Por supuesto, no he ido a trabajar, y mañana tampoco creo que vaya. Me siento un poco tonto estornudando tantas veces, y lo peor es que no encuentro la fórmula para pararlo (he probado con el Flumil, con el Rhinocort, doble dosis de Ibuprofeno…)
Tras unas semanas muy malas físicamente, deseo fervientemente encontrarme bien y volver a ser el que era. Lo necesito, vamos.
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