Estoy asustado. Desde hace unos días, tengo la sensación de que me estoy apagando, sensación que llegó a su límite en la tarde de ayer, y que hoy parece que sigue creciendo.
En otra época, no debería tomarme muy en serio. He sido siempre un hipocondríaco de los chungos, de los que tienen cánceres por doquier. Pero ahora llevaba una temporada muy buena, hablo de más de 1 año. Por eso la sensación de ahora es tan dificil de comprender…
… o no. Según mi punto de vista médico, lo único que tengo es un ataque de agotamiento. Puede ser. No descanso ni los fines de semana, ni por las tardes, ni por las noches. Soy el señor trabajo. Eso está tirando por la borda mi vida, mis ideas, mi empresa, mi casa, mi novia… es curioso como la enfermedad más importante de la actualidad es el stress laboral, y el daño que hace.
Hoy me duele todo, especialmente la espalda y el resto de articulaciones del cuerpo. Mi mente y mi cuerpo han dicho basta al mismo tiempo. Se han unido para salvarme de una caida segura. Porque vamos, si sigo así, cualquier día me voy a ver sorprendido por un infarto o algún susto, y creo que llegar a esa situación no es muy recomendable.
Ayer ni siquiera fui a ver a Nisei, el último fichaje de mi empresa de management. No podía, me fue imposible levantarme. Así de agotado estaba, que sensación más mala. Hoy tocan Madee, espero tener algo más de ganas. Tampoco quiero llegar y encerrarme en casa, porque eso no me llevará a ningún lado.
Además de agotado, me siento triste. Hoy no es un buen día. Quizá por eso, no debería escribir. En los días tristes, o en los cabreos, o en los malos momentos, uno escribe y dice cosas que luego, en los buenos momentos, ha olvidado o se arrepiente de haber dicho. Por eso es mejor callar. Voy a callarme.
Escuchando: About Marla (demo)
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