No veo fútbol nunca, de hecho hace unos años que no me entero cuándo juegan ni siquiera los grandes partidos, derbys, champions, etc… Pero una vez más, estoy viendo el mundial.
Creo que ver el mundial te hace, de alguna manera estúpida, rememorar quién fuiste aunque hoy en día te avergüences de ello. En mi caso, pienso mucho en los mundiales que viví con mi padre. Recuerdo vagamente España 82 y perder contra ¿Honduras? Tenía 5 años y creo que ese y la varicela son mis primeros recuerdos con la derrota 🙂
Recuerdo México 86, los goles de Butragueño y la cagada ante Bélgica. Recuerdo el codazo de Tassoti. Recuerdo que siempre perdíamos y que la sensación es que nunca pasaría lo que pasó en 2010. Cuándo pasó, yo dejé de seguir el fútbol, de hecho ya por entonces creo que no le hacía mucho caso.
Pero aquí estamos, una vez más. Incluso le compré a Junior la colección de cromos, para emular aquellas sensaciones de las que ya han pasado 40 años. Casi nada.
Vuelvo a andar un poco perdido. No sé si los 30 y pico grados y el calor insoportable ayudan a encontrar un ritmo, el mismo que tuve en marzo o abril, incluso mayo. Ese era el ritmo bueno. Me gustaría no saber qué ha pasado pero quizá lo sé.
O quizá no.
Dije que escribiría cada día y jajaja, no ha pasado.
Hoy he vuelto a ir a entrenar. Desde hace 1 año, decidí continuar con el trabajo iniciado el año pasado, dónde me apunté a atletismo y comencé a tocar pesas y el gimnasio, pero evidentemente me rompí rápido. Este año quería ir al gym, hacer pesas, ganar un poco de fuerza para así el año que viene volver a entrenar con un poco más de intensidad. ¿Podré? Lo dudo.
Lo cierto es que cada entreno me sienta mejor. Poco a poco estoy intentando hacer menos cosas pero con más intensidad, pero vamos, igual que avanzo en algunas cosas, en otras sigo igual que al principio. Por ejemplo, no me atrevo a hacer una sentadilla por si me da un latigazo en la espalda (que lleva unas semanas algo rara). Tampoco hago pesas libres, porque me siento ridículo y no sé muy bien si tengo la técnica. Yo me veo bien en algunas máquinas, y raiz de un dolor guapo del hombro, también he aprendido a tirar arriba cosas sin forzar ni hacerme daño en el hombro.
¿Cuál es el objetivo de ir a entrenar? ¿Por qué hace 2 años me sentía ridículo pensando en levantar peso y ahora me gusta? El ser humano es bastante impredecible y la evolución es continua. Me gusta tener claro que no busco cambios en mi cuerpo, que no necesito ver músculo ni un cuerpo espectacular: nunca lo tendré ni lo quiero tampoco. Mi idea es sentirme mejor y más fuerte, y comenzar a preparar la década de los 50, que está tocando ya a la puerta y me tiene la cabeza comida.
El paso del tiempo, al final, es quién me está llevando a hacer cosas que no tengo muy claro que debería hacer.
Uno de los del verano será escribir cada día aquí. Soy la persona con menos sentido de la disciplina del universo.
A veces entro en X. Lo hago consciente de que voy directo a un vertedero dónde toda la mierda de la sociedad que viene está chapoteando, orgullosa, de lo que dicen y hacen. Sinceramente nunca pensé que volvería a ver a tanto gilipollas, racista, machista, homófobo, tránsfobo y demás, haciendo gala de su nivel de humanidad. Eso sí, la mayoría bajo pseudónimo y sino, bajo la bandera de España o el verde fascista de VOX o cualquiera de sus filiales.
Tengo que decir, por eso, que entre tanta mierda, ha aparecido otra mierda aun mayor: los videos generados por IA. El porcentaje de videos falsos ha crecido de manera exponencial y empiezo a no tener dudas de que las cuentas generadas y gestionadas por IA, seguirá creciendo hasta acabar con las cuentas gestionadas por humanas/os y se acabe convirtiendo en una máquina gestionada por máquinas para máquinas.
Lo mismo sucede en TikTok, dónde cada vez la presencia de fakevideos es mayor, y no dudo que en IG acabará siendo lo mismo.
Es como si el control que han tenido de esas herramientas se les hubiera ido de las manos. Me hace mucha risa, porque ya empiezan a haber cuentas de ultraderecha o cuentas falsas, moviendo videos, artículos y demás, generados por IA que se ve a leguas que son falsos. Es como si el sistema se estuviera devorando a si mismo. Ojalá sea así.
Como no soy muy de mentir, este All-Dayer se me ha hecho un poco cuesta arriba.
Por un lado, siento que Aloud vuelve a estar en movimiento y que las estructuras que lo sostienen son tan o más estables que lo que han sido siempre. Creo que nuestra paleta de colores, que serían los estilos musicales que representan las/los artistas que editamos, son más ricas que nunca incluso a ojos de un daltónico reconocido como soy yo. El semestre final de 2025 y el primer semestre de 2026 nos dejarán como uno de los sellos independientes más activos y nada, por ese lado las cosas van bien bonitas.
Pero ay! ¿Para qué editamos música? Esta pregunta es la que siempre me he hecho desde que tenemos Aloud. Es muy evidente en alguna de las propuestas que editamos música por placer y (a veces) gusto personal. Aloud es un proyecto cultural muy particular que tiene como base el gusto y el disfrute musical de las propuestas editadas. Pero, al mismo nivel de importancia, está el llegar al otro lado: el público. No concibo editar por editar, sería estúpido. Y creo que, paralelamente a vivir un momento dulce en cuanto a la edición, vivimos un momento jodido a la hora de llegar al público. A la comunicación con el oyente.
Si bien, y por suerte, el trabajo con la prensa vuelve a brillar (gracias a mi buena amiga Ana), la vía de comunicación por redes, mailings, … todo lo que tiene que ver con lo tecnológico y que permite que lo que anuncio llegue a posible público interesado, todos esos puentes parecen rotos. Destruidos.
Para el All-Dayer, hoy viernes, llevamos 64 entradas vendidas. Las mismas que hicimos el año pasado. ¿Es eso suficiente «botín»? para la propuesta que presentamos? Para mí la respuesta es un NO rotundo.
No voy a caer en el juego fácil de comparar eventos alternativos como éste con otros que suceden a día de hoy, aquellos que venden sus entradas en minutos o que tienen un poder comunicativo de muchos ceros. Pero hay una cosa que me jode lo que no está en los escritos: sé que nuestro público está ahí y no se está enterando de lo que hacemos.
¿Qué sucede? Esto ya pasó durante los años post-Facebook. Las redes nos acostumbran a un uso, a llegar a un cierto público, y cuándo los algoritmos cambian… adiós.
En Aloud tenemos 5500 seguidores en Instagram. El alcance de nuestras stories es ridículo: entre 75 y 150 personas máximo las ven. No creas que las publicaciones van mucho más allá. Incluso las que ponemos publicidad (obligados por el poco alcance), llegan a números ciertamente modestos.
Muy probablemente no hay 5500 personas interesadas en nuestro sello, o quizá, si pensamos a nivel internacional, pues sí las hay o hay más. Pero el momento actual nos sobrepasa. Hay millones de novedades y pasan muchas cosas en el mundo de la música. No es algo que curioso que lo pequeño sea aplastado por lo demás.
Tengo en mente un proyecto, necesito un desarrollador/a que tenga ganas de liarse la manta a la cabeza. No sería nada del otro mundo. En serio, está todo inventado, sólo hace falta que funcione. Cuándo hubo Myspace, algunos ya sacamos la cabeza. Cuándo hubo Facebook, llegamos a mucha, mucha gente. Con Twitter o Instagram, lo mismo. Y, acostumbrados a promocionar de una forma, los cambios de algoritmos nos dejaron KO.
Sé, sabemos, que la gente sigue ahí. Sé que hacemos conciertos para 100 personas que podrían meter 300, 400 o 500 sin muchos problemas si la información llegase correctamente. Me jode (no sabéis cuánto) gente que dice: «ah pero, tocáis en Barcelona?» en el último momento.
Por suerte, este pequeño articulo lo empecé con unas sensaciones y ahora (a menos de 24h del evento) ya estoy con otras. Ahora ya pienso en volver a ver a mis grupos favoritos, a mis futuras amigas y amigos, a mis presentes amigas y amigos, y a gente con la que trabajar es un gusto. Por las siguientes horas y hasta que pase el All-Dayer, ya reina de nuevo lo bonito de organizar conciertos. Pero hay que revisar muchas cosas para seguir persiguiendo a toda esa gente que, sabemos, le gusta lo que proponemos.